
Una región, sin prisa
Una sola semana da de sobra para una región tomada con calma: Tokio con sus excursiones de un día, o Kioto con Nara y Osaka al alcance de la mano. Una base, saltos cortos, tiempo para sentarte en un jardín o acomodarte en la barra a cenar. Es la forma hacia la que se inclina todo este sitio: menos lugares, más presencia, volver a casa descansado en lugar de exprimido. Si al final se reduce a las dos grandes regiones, esa es su propia pequeña bifurcación.


